Los Superagentes según Sergio Wolf
La valoración politica de la saga de los Superagentes es algo que está en discusión. Por un lado estàn lo que aseguran que se trata de una simple serie de películas infantiles. Otros encuentran resonancias sumamente turbias. Entre estos últimos aparece Sergio Wolf . Aquí reproducimos su opinión, como para inicar el debate.
La discusión sobre si hubo o no un cine de régimen durante la dictadura nunca llegó a instalarse como debate en el campo de la cultura, más allá de que se reconoce el período como de una producción vigilada con celo por el Instituto de Cine y el Ente de Calificación Cinematográfica, y de la existencia de “listas negras” —y no sólo en cine— que establecían las exclusiones.
Quienes sí reflexionaron sobre este problema bajo el nazismo —historiadores como Eric Renstchler, Wolf Dönner y Linda Schulte-Sasse—, consideran que para hablar de un cine de régimen no es necesario que todos los films del período se sustenten en una propaganda política dura y ostensible, sino que basta con que una porción del total esté en esa dirección. Algo similar puede decirse del cine que se produjo durante la dictadura argentina.
Si bien la idea de dos bandos en pugna comienza a aparecer dos años antes del golpe militar, en el cine de la dictadura se multiplica la compulsión a narrar historias sobre facciones enfrentadas, donde el objetivo se cifra en exterminar toda diferencia, o bien de convencer a los más reacios.
Un significativo número de películas propone el sistema de bandos que buscan exterminar al “otro”. Estos grupos a veces aparecen como identificables con fuerzas específicas, como se ve en la representación de la Fuerza Aérea en la citada Dos locos en el aire, o de la Policía Federal en Los drogadictos, de Enrique Carreras (…)
También fue habitual el enmascaramiento de ese sistema de bandos, dado que a veces predominaba la vaguedad referencial cuando, en rigor, se trataba de grupos de tareas con la misión de pacificar un país. Es el caso de La aventura explosiva, de Orestes Trucco, o Los superagentes biónicos, que filmó Mario Sabato bajo el seudónimo de Adrián Quiroga.
En Clarín, El cine bajo estado de sitio
Los Superagentes según Diego Lerer
Un artículo viejito del crítico Diego Lerer publicado en el Clarín del 13 de enero de 2002. Se reproduce textual, incluyendo los errores (Delfín era Bo, no Bauleo).
CLIMA DE EPOCA: LOS SUPERAGENTES
Espías a la criolla
Entre 1974 y 1986 se estrenaron once películas de la saga de Tiburón, Delfín y Mojarrita. Era una versión argentina de las películas de espías que combinaba humor con acción y bellezas autóctonas.
DIEGO LERER
Era una rutina segura que no podía fallar. Sábado a la tarde en un cine de barrio. El esquema era sencillo, reiterativo y todos sabían muy bien a qué atenerse. Delfín (Ricardo Bauleo) era inteligente, el cerebro, el hombre que podía resolver las cuestiones tecnológicas y estratégicas. Tiburón (Víctor Bó) era el aporte físico, la fuerza bruta aplicada para resolver cualquier conflicto que se presentara. Y Mojarrita (Julio de Grazia) era el bromista, con el que más se identificaban los chicos: una suerte de pre-Jackie Chan tan torpe como indestructible. Tanto que todavía se recuerda su viaje colgado de un helicóptero para caer en una pileta rodeada de bellas mujeres como uno de los grandes momentos del cine argentino de la época…
Fueron Los superagentes y así pasaron a la historia. ¿Pasaron?
Las películas de los superagentes comprenden un ciclo bastante largo y poco revisado del cine nacional. Una serie de once películas generadas a partir del sorprendente éxito de la primera -La gran aventura, de Emilio Vieyra-, los filmes de los superagentes aparecen como una aplicación exitosa del ingenio criollo para remedar fórmulas de éxito en el exterior.
En este caso, hay que regresar a 1974, año en que se origina la saga, y en el que el trío aparece por primera vez pero sin los nombres que luego los hicieran famosos, sino los de Apolo, Centauro y Hércules (de hecho, tampoco importa demasiado ya que en varias películas, ellos se llaman por su nombre de pila real). Tiempos de cine policial de explotación en el mundo y de series de televisión del mismo estilo, lo que marca a fuego a la saga es su conexión con la serie James Bond.
En La gran aventura aparece la primera chica a lo Bond que no era otra que una jovencísima Graciela Alfano en su primera película (luego volvería en otros dos capítulos de la saga) interpretando a una chica con conocimientos de artes marciales, bella y provocativa, que ponía en aprietos al trio protagónico, miembros de la Organización Acuario, oscuro ente cuyas connotaciones parapoliciales eran pasadas por alto por los niños de aquellos años.
Era la misma época de un renacer comercial del cine argentino, que venía del suceso de Juan Moreira y se toparía, en solo tres meses, con el éxito sucesivo de películas como ésta, Quebracho, La tregua, La Mary y La Patagonia rebelde.
La convocatoria de la película fue tal que no tardó en aparecer la industria de las secuelas, que -como era clásico entonces- degeneraban, película a película, en calidad, presupuesto y esfuerzo. Sin embargo, un par de las películas posteriores de Tiburón, Delfín y Mojarrita -siempre con sus habituales misiones de combatir a una bizarra combinación de asiáticos ninjas, piratas de una sola pata y hombres trajeados con misteriosos paraguas- se conservan con cierta gracia y atractivo hasta hoy.
Todas con guión de Salvador Valverde Calvo y con aportes en rubros técnicos de gente que luego pasaría a la dirección, como Adolfo Aristarain (asistente de dirección en tres filmes), Juan Carlos Desanzo (director de fotografía de otros tres) y César D”Angiolillo (montajista de dos), entre los filmes posteriores se recuerdan con cierto cariño la segunda parte, La super, super aventura, de Enrique Carreras; La aventura explosiva (la tercera, de 1977, de Orestes A. Trucco) y los filmes de 1979 (Los superagentes no se rompen) y 1980 (Los superagentes contra todos): el primero dirigido por el mismísimo De Grazia, y el segundo por Carlos Galettini.
Si bien es inevitable tomar en cuenta su discutible trasfondo ideológico -una saga sobre simpáticos agentes secretos que trabajan colaborando con el gobierno durante la época de la dictadura militar- buena parte del encanto de la serie eran las chicas que acompañaban a nuestros héroes en sus aventuras. Virtual catálogo de las bellezas nacionales de la época, por las películas de los superagentes pasaron -además de la Alfano- Adriana Aguirre, Mirtha Massa, Thelma Stefani, Adriana Constantini, Carmen Barbieri, Maria Noel, Camila Perissé, Susana Traverso y Adriana Salgueiro, entre otras.
Para principios de los 80, el género estaba en decadencia y la saga ya se había quedado sin rutinas para remedar. Un par de posteriores intentos -Superagentes y titanes, de 1983, y Los superagentes contra los fantasmas, ya sin Bauleo, de 1986- fueron francamente risibles, toda una costumbre para las largas series cinematográficas.
Ni Ricardo Bauleo -que había hecho una serie de bizarros filmes clase B para Emilio Vieyra, como Sangre de vírgenes o Placer sangriento- ni Víctor Bó -hijo de Armando Bó y también actor de varios de sus filmes- tuvieron carreras posteriores en cine de cierto interés. Julio de Grazia, para quienes no lo recuerden, fue un talentoso comediante que trabajó en más de cineastas películas y murió en 1989.
Pasadas en televisión
Viernes Diciembre 21st 2007, 23:41
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TV
Para ir agendando, las próximas proyecciones en TV de las pelis.
Las sinospsis y fichas son las suministrads por el canal.
Los superagentes no se rompen
1979
Una bomba en miniatura debe ser recuperada por los superagentes.
Protagonistas: Julio De Grazia, Ricardo Bauleo, Victor Bo, Silvia Folgar - Director: Julio De Grazia.
Canal Volver
Domingo 23 de diciembre, 15:45 hs.
La aventura explosiva
1977
Los superagentes Tiburón, Delfín y Mojarrita deben proteger al inventor de un nuevo tipo de combustible.
Protagonistas: Ricardo Bauleo, Victor Bo, Julio De Grazia, Thelma Stefani - Director: Orestes A. Trucco.
Canal Volver
Miércoles 02 de enero, 15:35 hs.
Jueves 03 de enero, 09:35 hs.
Superagentes y titanes
1983
Una aventura donde los Superagentes y Titanes se unen para un fin en común.
Protagonistas: Victor Bo, Julio De Grazia, Julieta Magana, Juan Carlos Thorry - Director: Adrian Quiroga.
Canal Volver
Domingo 27 de enero, 15:40 hs.
Gianola, Lopilato y Sancho: los nuevos superagentes
Lunes Diciembre 17th 2007, 22:00
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Noticias
A tono con la moda de reciclar comedias de cine ochentosas, vuelven Los superagentes a la pantalla grande. Pero no se trata de una remake, sino de una suerte de continuación de Los superagentes contra todo, la historia que protagonizaron Víctor Bó, Ricardo Bauleo y Julio De Grazia. Esta vez con las caras de Fabián Gianola, Christian Sancho y Darío Lopilato.
Pero ni Mojarrita, ni Tiburón ni Delfín (los míticos personajes del filme) tendrán reemplazantes, sino sucesores modernos, acordes al siglo XXI. “La idea no es que encarnemos a los viejos superagentes, sino a otros nuevos que siguen su camino. Y creo que está la idea de que aparezcan Bó y Bauleo en una pequeña participación”, le contó a Clarín Fabián Gianola.
Los fanáticos seguidores de la película que en ese momento dirigió Carlos Galettini, ya armaron foros en internet para festejar el regreso, así como ocurrió con Los bañeros (Pablo Granados, Pachu Peña y Freddy Villarreal) y recientemente con Brigada Explosiva. Esta última (dirigida por Rodolfo Ledo) se rodó poco más de un mes atrás, en un resort de República Dominicana, con Gino Renni, Emilio Disi y la voluptuosa Luciana Salazar. El rodaje de Los Superagentes arrancaría en febrero de 2008. Se trata de una producción de Argentina Sono Film y Telefé Cine, que seguramente movilizará a más de un nostálgico.
Fuente: http://www.clarin.com/diario/2007/12/17/espectaculos/c-01565948.htm
Mauricio Kartún rememora Los superagentes y el tesoro maldito
Lunes Diciembre 03rd 2007, 23:45
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Testimonios
El actor y dramaturgo pinta los recuerdos de la filmación.
Los superagentes y el tesoro maldito se filmó en el ‘77. Yo no sabía muy bien qué hacer de mi vida. Dos años desorientado, sin escribir una letra. Cualquier bondi me dejaba bien, así que me conchabé ahí como actor. Hacía de malo joven. El otro era Juan Leyrado (creo que fue su primera película). El malo mayor, Nathán Pinzón, y el capocómico Osvaldo Terranova. Verano bravo. Filmábamos en un circo en Pablo Podestá. Hacía tanto calor que el polaco Woinsky, que hacía de Yeti con un traje de piel, se desmayaba a cada rato. Le sacaban la máscara, le tiraban un poco de agua y seguía. Yo lo miraba a Terranova, que era un monstruo del teatro, un bronce, y pensaba: la vida no puede ser así. No daba bola Terranova. Tiburón, Delfín y Mojarrita, tampoco. Tomaban tragos frescos con unas chicas preciosas. Yo me hice amigo de una contorsionista flaca. Se llamaba Dorka y la fui a visitar una vez a Mar de Ajó donde su circo había armado carpa. Me regalaba sus fotos sobre cartón azul haciendo un puente perfecto para atrás. Todo era triste. Dirigía Mario Sabato con seudónimo. El asistente era Aristarain. Me hablaba de su entusiasmo por llegar a dirigir alguna vez y yo pensaba: “Pobrecito, sueña con ser director y está a la parrilla acá como todos nosotros”. Los hermanos Videla hacían un bolo de extras de acción. Tenían escondida siempre una botella de tinto de litro fría.
De la película mucho no supe. Vi cachos en tele una vez muchos años después.
Nota completa: Una vez que lo vi a Dios