Crítica en el diario Crítica: 4 puntos
Jueves Julio 24th 2008, 8:48
Archivado en: Críticas, Noticias

CINE / CRÍTICA / los superagentes
Lupa sobre los defectos
La película funciona como diagnóstico del cine industrial argentino, que aún cree que sólo se trata de trasladar la pantalla chica a la grande.

por Leonardo M. D’Espósito

Argentina, 2008, 91’
Director: Daniel De Felippo
Con: Fabián Gianola, Christian Sancho, Darío Lopilato, Florencia de la V, Marcelo de Bellis.

4 PUNTOS

El espectador intuirá que este film no es bueno. Tendrá razón. Es mejor –mucho mejor, aunque esto no signifique demasiado– que la vieja serie de los Superagentes, aunque tal cosa se debe a que en los setenta y ochenta se gastaba poco y nada, y se filmaba con equipos largamente obsoletos. La nueva película, La nueva generación, es mala por otros motivos que permiten explicar el estado actual del cine argentino.

Muchas veces se dice –lugar común falso, como casi todos– que “el cine argentino es todo malo”. No lo es: simplemente es malo el cine argentino industrial de gran público. Porque, por lo general, se basa en la idea de que alcanza con poner en pantalla grande lo que se ve en la pequeña de la televisión. Se olvida que no sólo es una cuestión de tamaños, sino también de lenguajes. El chiste repentino no forma parte del cine, arte de elaboración compleja, laboriosa y lenta. Optar por el humor televisivo que deja librada su efectividad a la improvisación es contraproducente: no se pueden esperar horas a que, por ejemplo, la secuencia de Darío Lopilato tratando de orinar en un jarrón genere ese gag espontáneo que puede esperarse de la tele. El transcurso del humor en todo el film adolece del mismo defecto. Las escenas de acción son funcionales. Es sintomático, de todas maneras, que la mayoría de las peleas cuerpo a cuerpo –esenciales al género– se fotografíen en planos cerrados, disimulando la poca gracia coreográfica de los actores (¡ay, Sabrina Rojas!). Hay explosiones cuyo buen registro se estropea por la repetición exhibicionista, una especie de “miren, tenemos con qué hacer una explosión” que reduce la efectividad o sorpresa del efecto a nada. Algunos chistes funcionan. Otras elecciones, no: que Florencia de la V, una humorista, haga un papel serio en una película básicamente cómica es contraproducente y choca con el oficio de Marcelo de Bellis. Los tres protagonistas (Gianola, Sancho y Lopilato) muestran diferencias serias: el primero no sabe si debe ser serio o cómico, el segundo se mueve y habla como puede. El tercero tiene una especie de ángel cómico que no se compra con nada, o un gesto salvaje que –uno sueña, imagina alocadamente–, en manos de un director de cine, podría dar un buen actor natural. La sumatoria de todos estos defectos se reduce en uno solo: carencia absoluta de dirección, de sentido, de pensar el cine como cine y no como un álbum de figuritas. Superagentes…, se ha dicho, es la radiografía del cine industrial argentino de gran público, impresión en celuloide de peripecias televisivas tratadas a desgano, escritas con apuro y volcadas sin cuidado sobre una pantalla que funciona como lupa. Sí, también para los defectos.


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