Nota en Clarin: El regreso de un clásico de culto
Clarin publica un avance de la inminente secuela de los Superagentes, aqui la reporducimos
En 2006 fue Bañeros III, todopoderosos. El último verano le llegó el turno a Brigada explosiva, misión pirata. Y la vuelta de estos éxitos de hace décadas se completa ahora con Los superagentes, nueva generación, decimosegunda entrega de la serie que en los ‘70 y ‘80 protagonizaron Víctor Bó, Ricardo Bauleo y Julio De Grazia. “Mis hijos me hicieron meter en internet y ahí sentí la locura y la devoción que había por estas películas —cuenta Carlos Luis Mentasti, productor de Argentina Sono Film—. Eso me volcó a volver a hacer estas películas que fueron éxito en su momento y que ahora la gente toma como íconos.”
Fabián Gianola, Christian Sancho y Darío Lopilato fueron los elegidos para interpretar a los legendarios agentes Tiburón, Delfín y Mojarrita (respectivamente), en una historia que marcará un nuevo comienzo en la saga y que ha sido debidamente aggiornada. “Hoy los chicos están acostumbrados a otra cosa que en los ‘70. La película tiene muchos efectos especiales y digitales para que realmente atraiga a los chicos y a los padres”, promete Mentasti.
“Tiene una gran producción”, asegura Christian Sancho, quien, junto con Gianola y Lopilato, se les animó a las escenas de riesgo. “Casi nos prendemos fuego el último día —sorprende—. Tuvimos la desgracia de ir en un convertible y una bomba explotó tres segundos después de lo planeado. Por suerte salvamos nuestro cuero cabelludo.”
Como toda película de los superagentes que se precie, tiene sus villanos, que en en este caso son Marcelo De Bellis y Florencia de la Ve. “Hago artes marciales, manejo motos, aviones… Soy la que manda en el grupo, la que digita todo”, se entusiasma Florencia, que aunque ya hizo pequeños papeles en cine (en La herencia del tío Pepe y Cohen vs. Rosi), en esta película está debutando con un semi protagónico. “El cine es más glamoroso que el teatro”, reflexiona, y con su típica verborragia recuerda con humor que durante el rodaje en el motorhome se sentía “como Graciela Borges”, y fantasea con verse en el futuro “espléndida, los domingos por televisión”.
En la película no faltan las mujeres hermosas: en las once anteriores desfilaron desde Graciela Alfano hasta Susana Traverso (incluso Carmen Barbieri). Ahora la encargada de estimular los ratones será Sabrina Rojas. Alberto Martín completa el elenco principal que, por supuesto, también cuenta con los cameos de los superagentes originales Víctor Bó y Ricardo Bauleo.
Los Superagentes según Diego Lerer
Un artículo viejito del crítico Diego Lerer publicado en el Clarín del 13 de enero de 2002. Se reproduce textual, incluyendo los errores (Delfín era Bo, no Bauleo).
CLIMA DE EPOCA: LOS SUPERAGENTES
Espías a la criolla
Entre 1974 y 1986 se estrenaron once películas de la saga de Tiburón, Delfín y Mojarrita. Era una versión argentina de las películas de espías que combinaba humor con acción y bellezas autóctonas.
DIEGO LERER
Era una rutina segura que no podía fallar. Sábado a la tarde en un cine de barrio. El esquema era sencillo, reiterativo y todos sabían muy bien a qué atenerse. Delfín (Ricardo Bauleo) era inteligente, el cerebro, el hombre que podía resolver las cuestiones tecnológicas y estratégicas. Tiburón (Víctor Bó) era el aporte físico, la fuerza bruta aplicada para resolver cualquier conflicto que se presentara. Y Mojarrita (Julio de Grazia) era el bromista, con el que más se identificaban los chicos: una suerte de pre-Jackie Chan tan torpe como indestructible. Tanto que todavía se recuerda su viaje colgado de un helicóptero para caer en una pileta rodeada de bellas mujeres como uno de los grandes momentos del cine argentino de la época…
Fueron Los superagentes y así pasaron a la historia. ¿Pasaron?
Las películas de los superagentes comprenden un ciclo bastante largo y poco revisado del cine nacional. Una serie de once películas generadas a partir del sorprendente éxito de la primera -La gran aventura, de Emilio Vieyra-, los filmes de los superagentes aparecen como una aplicación exitosa del ingenio criollo para remedar fórmulas de éxito en el exterior.
En este caso, hay que regresar a 1974, año en que se origina la saga, y en el que el trío aparece por primera vez pero sin los nombres que luego los hicieran famosos, sino los de Apolo, Centauro y Hércules (de hecho, tampoco importa demasiado ya que en varias películas, ellos se llaman por su nombre de pila real). Tiempos de cine policial de explotación en el mundo y de series de televisión del mismo estilo, lo que marca a fuego a la saga es su conexión con la serie James Bond.
En La gran aventura aparece la primera chica a lo Bond que no era otra que una jovencísima Graciela Alfano en su primera película (luego volvería en otros dos capítulos de la saga) interpretando a una chica con conocimientos de artes marciales, bella y provocativa, que ponía en aprietos al trio protagónico, miembros de la Organización Acuario, oscuro ente cuyas connotaciones parapoliciales eran pasadas por alto por los niños de aquellos años.
Era la misma época de un renacer comercial del cine argentino, que venía del suceso de Juan Moreira y se toparía, en solo tres meses, con el éxito sucesivo de películas como ésta, Quebracho, La tregua, La Mary y La Patagonia rebelde.
La convocatoria de la película fue tal que no tardó en aparecer la industria de las secuelas, que -como era clásico entonces- degeneraban, película a película, en calidad, presupuesto y esfuerzo. Sin embargo, un par de las películas posteriores de Tiburón, Delfín y Mojarrita -siempre con sus habituales misiones de combatir a una bizarra combinación de asiáticos ninjas, piratas de una sola pata y hombres trajeados con misteriosos paraguas- se conservan con cierta gracia y atractivo hasta hoy.
Todas con guión de Salvador Valverde Calvo y con aportes en rubros técnicos de gente que luego pasaría a la dirección, como Adolfo Aristarain (asistente de dirección en tres filmes), Juan Carlos Desanzo (director de fotografía de otros tres) y César D”Angiolillo (montajista de dos), entre los filmes posteriores se recuerdan con cierto cariño la segunda parte, La super, super aventura, de Enrique Carreras; La aventura explosiva (la tercera, de 1977, de Orestes A. Trucco) y los filmes de 1979 (Los superagentes no se rompen) y 1980 (Los superagentes contra todos): el primero dirigido por el mismísimo De Grazia, y el segundo por Carlos Galettini.
Si bien es inevitable tomar en cuenta su discutible trasfondo ideológico -una saga sobre simpáticos agentes secretos que trabajan colaborando con el gobierno durante la época de la dictadura militar- buena parte del encanto de la serie eran las chicas que acompañaban a nuestros héroes en sus aventuras. Virtual catálogo de las bellezas nacionales de la época, por las películas de los superagentes pasaron -además de la Alfano- Adriana Aguirre, Mirtha Massa, Thelma Stefani, Adriana Constantini, Carmen Barbieri, Maria Noel, Camila Perissé, Susana Traverso y Adriana Salgueiro, entre otras.
Para principios de los 80, el género estaba en decadencia y la saga ya se había quedado sin rutinas para remedar. Un par de posteriores intentos -Superagentes y titanes, de 1983, y Los superagentes contra los fantasmas, ya sin Bauleo, de 1986- fueron francamente risibles, toda una costumbre para las largas series cinematográficas.
Ni Ricardo Bauleo -que había hecho una serie de bizarros filmes clase B para Emilio Vieyra, como Sangre de vírgenes o Placer sangriento- ni Víctor Bó -hijo de Armando Bó y también actor de varios de sus filmes- tuvieron carreras posteriores en cine de cierto interés. Julio de Grazia, para quienes no lo recuerden, fue un talentoso comediante que trabajó en más de cineastas películas y murió en 1989.
Homenaje a Los Superagentes en el festival Rojo Sangre 2005
En octubre de 2005 -cuando nadie daba un peso por ellos- el festival Buenos Aires Rojo Sangre realizó una retrospectiva-homenaje a nuestros queridos agentes , que incluyó la proyección en 35mm de tres de sus películas.
Aqui repoducimos el texto que figuraba en el catálogo del festival.
LOS SUPERAGENTES CONTRA EL OLVIDO
Siempre hubo una gran cantidad de espías, o agentes del gobierno que han salvado a la humanidad de los malvados, maléficos ultravillanos. Uno se ha destacado entre todos: Bond, James Bond, el Agente 007. La televisión dio uno no menos conocido y famoso Maxwell Smart, el Superagente 86.
Y desde Argentina, como sin querer, llegan tres agentes, Apolo (Ricardo Bauleo), Centauro (Victor Bo) y Hércules (Julio de Grazia) en lo que fue La Gran Aventura (1974), la primera saga de los personajes que salvarían al mundo una y mil veces. El éxito fue notable para la época, probablemente por que el público entro en sintonía con unos personajes entrañables y cercanos.
Claro que luego, ya en su segundo film, La Super, Super Aventura (1975), pasaron a llamarse -por cuestiones de derechos de autor- Delfín, Tiburón y Mojarrita. Curiosamente, en los últimos estertores de la saga -en Los superagentes contra los fantasmas de 1986- con Bauleo fuera del país y con Sergio Velasco Ferrero en un papel protagónico, nuestros héroes pasaron a llamarse “agente Victor” y “agente Julio” logrando el notable y absurdo récord de transitar la saga con tres nombres distintos. Paralelamente un mismo personaje, como la agente Sirena, fue interpretado por diferentes actrices, como Graciela Alfano o Gachi Ferrari. El jefe cambiaba con mas frecuencia que el nº2 de El Prisionero.
Otras particularidades de la saga era que se trataba de películas episódicas. Si en un film los protagonistas obtenían poderes biónicos, a la presentación siguiente los perdían sin explicaciones… O los conservaban misteriosamente, como Mojarrita y su dedito especial.
Durante muchos años, y once películas, fueron el deleite y la diversión de toda una generación de chicos, que sabíamos que el mundo estaba a salvo gracias a los tres queribles, invencibles y atolondrados Superagentes que hablaban nuestro idioma y que nos salvaban de los mas terribles villanos que uno podría imaginarse.
Es cierto que las películas de la serie son habitualmente denigradas por mostrar una presunta imagen de un cine parapolicial, coincidiendo con las épocas mas pesadas de nuestro país. Pero tal categorización es injusta y probablemente venga de gente que no se ha tomado el trabajo de ver realmente las películas. Mas allá de ser parte del cine oficial del momento, se trataba fundamentalmente parodias de las peliculas de James Bond, con mas humor splastick que despliegue de armamento.
E independientemente de las críticas, es un cine que vale la pena recuperarlo porque representa -junto a Los Irrompibles, las películas de los Titanes y pocas más- momentos clave en nuestros primeros recuerdos frente a la pantalla de un cine.
Por eso El BARS quiere rendirles un homenaje a estos agentes, uno de los tantos que el Cine Argentino tiene pendientes. Para eso quisimos pasar tres de los films más emblemáticos de la saga de los Superagentes:
La gran aventura (1973)
Emilio Vieyra
Con esta empezó todo, la primera de la saga. Miss Venezuela -a la sazón, hija de un prestigioso científico- es secuestrada para obligar al padre a entregar cierta ayuda a los malhechores. Para tratar de salvarla, aparecen los tres agentes de la organziación Olimpo.
Con el despliegue de producción mas grande de la serie, se logró hacer un megaéxito de público. Tan grosso, que generó todas las secuelas que conocemos.
Los Superagentes Biónicos (1977).
Adrian Quiroga (Mario Sábato)
Había que aprovechar la locura de El Hombre Nuclear. Para la cuarta pelìcula, nuestros héroes -luego de sufrir un atentado- debieron suplir partes de su cuerpo por componentes biónicos. A Tiburón le ponen las piernas, a Delfìn los brazos, y a Mojarrita el dichoso dedo y un ojo. Todo esto para perseguir a un grupo de fascinerosos fasificadores de dólares.
La aventura de los paraguas asesinos (1979)
Dirección: Carlos Galettini
Séptima entrega de la serie. Un sabio tiene una maquinola para cambiar el clima, dos bandas enemigas se quieren apropiar de ellas. Adivienen ¿Quiene serán los responsables de salvar al mundo? La escena de Julio de Grazia colgando del helicóptero -fallida, pero es el primer intento de hacer una escena con blue screen en Argentina- es antológica. Y también lo es el regreso de la inolvidable agente Sirena original (Graciela Alfano), para la cuál -¿Habrá sido por un problema de presupuesto?- los vestuaristas sólo lograron conseguirle una bikini para la mayor parte del metraje.