Emilio Vieyra y la invención de los superagentes
Viernes Marzo 14th 2008, 9:32
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Testimonios
Hace unos años Moira Soto publicó una interesante entrevista a Emilio Vieyra, donde lo destaca como “El rey de lo bizarro”. Destacamos un fragmento donde cuenta como surgió la idea primigenia de la saga.
Usted tiene caras bien distintas como guionista y director: también ha hecho películas familiares y reideras, como una especie de western, Los irrompibles, y La gran aventura, que dio origen a la saga de los Superagentes.
–La gran aventura se me ocurrió después de Yo gané al Prode… ¿y usted?, que me costó estrenar. Me iba en mi auto con sus tres protagonistas, Ricardo Bauleo, Víctor Bo y Julio De Grazia, para presentarla en el interior. Ahí fue que observé que los tres juntos, tan diferentes, generaban un atractivo, una química especial. Pensé: los tres mosqueteros. Es decir, La gran aventura, de 1974. De ésta no me dicen nada, y en un punto se parece a Comandos azules, sólo que con más humor. Pongo al cómico, al atlético y al galán. Busco una mujer y aparece Graciela Alfano, la cara más bonita, fotografiaba bien desde cualquier ángulo. La idea fue mía pero la escribió Valverde. Los empezaron a llamar para hacer continuaciones, y como yo ni siquiera tenía contrato, les di vía libre sin problemas.
Entrevista completa en Pagina/12 del 30 de abril de 2005
Mauricio Kartún rememora Los superagentes y el tesoro maldito
Lunes Diciembre 03rd 2007, 23:45
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Testimonios
El actor y dramaturgo pinta los recuerdos de la filmación.
Los superagentes y el tesoro maldito se filmó en el ‘77. Yo no sabía muy bien qué hacer de mi vida. Dos años desorientado, sin escribir una letra. Cualquier bondi me dejaba bien, así que me conchabé ahí como actor. Hacía de malo joven. El otro era Juan Leyrado (creo que fue su primera película). El malo mayor, Nathán Pinzón, y el capocómico Osvaldo Terranova. Verano bravo. Filmábamos en un circo en Pablo Podestá. Hacía tanto calor que el polaco Woinsky, que hacía de Yeti con un traje de piel, se desmayaba a cada rato. Le sacaban la máscara, le tiraban un poco de agua y seguía. Yo lo miraba a Terranova, que era un monstruo del teatro, un bronce, y pensaba: la vida no puede ser así. No daba bola Terranova. Tiburón, Delfín y Mojarrita, tampoco. Tomaban tragos frescos con unas chicas preciosas. Yo me hice amigo de una contorsionista flaca. Se llamaba Dorka y la fui a visitar una vez a Mar de Ajó donde su circo había armado carpa. Me regalaba sus fotos sobre cartón azul haciendo un puente perfecto para atrás. Todo era triste. Dirigía Mario Sabato con seudónimo. El asistente era Aristarain. Me hablaba de su entusiasmo por llegar a dirigir alguna vez y yo pensaba: “Pobrecito, sueña con ser director y está a la parrilla acá como todos nosotros”. Los hermanos Videla hacían un bolo de extras de acción. Tenían escondida siempre una botella de tinto de litro fría.
De la película mucho no supe. Vi cachos en tele una vez muchos años después.
Nota completa: Una vez que lo vi a Dios